Recientemente recomendé a mis alumnos una aplicación android para matemáticas. Les dije que podian utilizarla en clase para comprobar ejercicios, ayudarse, representar funciones, etc. Tuve problemas con algunos padres que preferian que su hijo no tuviera tanto contacto con el móvil durante la jornada. La verdad es que llego a clase y les veo a la puerta jugando, seguro que más de un padre piensa que no serán capaces de dejarlo en clase. Pero sí lo son. Son más maduros de lo que pensamos con las nuevas tecnologías. Pueden estar con el móvil en clase, utilizándolo como calculadora, oyendo música si es una clase de trabajo individual, y sin estar tan pendientes del resto de aplicaciones como están muchos mayores cuando te juntas con ellos. ¿Podemos impedirles que lleven el móvil a clase? Así se acordó en mi instituto, y, como supondréis, no ha resultado. Por supuesto, se ha de reconducir. Antes ponías un documental o una película y, o la veían, o se dormían. Ahora, o la ven, o sacan el móvil para hacer otras cosas. ¿Pero cuántos mayores ven la tele con el móvil en la mano? Si de un vídeo, película, documental, no les pedimos un trabajo, no sirve de nada. Pero negarnos a la gran posibilidad de las nuevas tecnologías es un error. Yo les digo que, por primera vez en la historia, tod@s llevamos la calculadora encima a todas horas. Necesitarán saberla utilizar, ¿no?

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